Por estas calles americanas, como pajarillos, nuestros ojos van descubriendo sutiles encantos, goces supremos, expresiones ingenuas, miradas sencillas y dolores que se atisban tras pieles multicolores. Corren impulsos en estas calles de América;  corren sensaciones como un tropel de caballos en la pradera. Se tejen relaciones, pasiones, amoríos,  amistades, negocios, transacciones, acuerdos y desacuerdos.  Nuestro objetivo se confunde entre el ruido y la silenciosa calma. El ojo penetrante e inquieto de  la cámara no descansa buscando abrir secretos en las escondidas almas de cada ser que transita.