Es una gozada atravesar el Puente de Brooklyn caminando o en bicicleta y esperar que llegue la hora del ocaso. El cine lo ha inmortalizado numerosas veces en esas horas de crepúsculo y en nuestra retina mientras lo atravesábamos conservábamos esa  imagen  que nos había regalado Manhattan, Fiebre del Sábado Noche, Godzilla o Deep Impact. A esas horas se contemplan las  imágenes más características de Nueva York, la de los edificios de Manhattan iluminados con millones de luces.  Este puente  une los distritos de Manhattan y de Brooklin en  Nueva York. Fue durante mucho tiempo el puente colgante más grande del mundo. Su distancia entre pilares es de casi 500 metros y la longitud total del puente es de 1825 metros. Se construyó entre 1870 y 1883 y es, sin duda una de las mayores obras arquitectónicas del siglo XIX