Cerca del río, buscando sombras y secretos, con el corazón inquieto como esas aguas con prisa. El rumor del vientecillo que mueve las ramas de los arboles es un dulce reproche al sol que en este julio ardiente lo quema todo. De vez en cuando un reguero de amarillas flores, de hojas que cristalizan reflejos, de agua que se detiene y de sombras que encienden mi fantasía.  De repente un enjambre de mariposas. En  ese vuelo yo también vuelo, hacia el oro encendido de ese sol que es tu mirada.